Angélica Vale decidió romper el silencio y hablar abiertamente sobre el momento personal que atraviesa luego de su divorcio de Otto Padrón. Después de 14 años de matrimonio, la actriz y cantante confirmó que su relación llegó a su fin y, lejos de alimentar rumores, optó por compartir su proceso con serenidad y honestidad.
Desde que la separación se hizo pública a finales de 2024, comenzaron a circular distintas versiones sobre los motivos del rompimiento. Algunos documentos señalaban “diferencias irreconciliables”, mientras que en redes sociales surgieron múltiples especulaciones. Sin embargo, Vale ha evitado entrar en polémicas y ha preferido enfocarse en lo esencial: su estabilidad emocional y el bienestar de sus hijos.
Angélica Vale sobre su divorcio con Otto Padrón: Un proceso de introspección
Lejos de mostrarse afectada públicamente, la también comediante ha dejado ver que atraviesa una etapa de reflexión y aprendizaje personal. Con su característico sentido del humor, declaró: “Sí, soltera y sin vacunar”, frase que generó sonrisas y que refleja la actitud ligera, pero firme, con la que enfrenta esta nueva fase.
En entrevistas recientes, explicó que hoy se siente en un momento pleno y de autodescubrimiento. “Estoy en una etapa de mi vida muy hermosa, muy tranquila y muy contenta conmigo. Estoy aprendiendo mucho, me estoy queriendo y respetando más que nunca”, expresó. Según compartió, por primera vez en mucho tiempo ha podido dedicarse espacio a sí misma, algo que considera fundamental para su crecimiento.
La actriz subrayó que esta pausa también le ha permitido fortalecer el vínculo con sus hijos, quienes son su prioridad absoluta. “He tenido tiempo para mí y para mis hijos, que son lo más importante en mi vida”, afirmó, dejando claro que su enfoque principal es construir un entorno sano y estable para ellos.

Hablar de una separación no siempre resulta sencillo, especialmente cuando se trata de una relación de más de una década. No obstante, Angélica Vale insiste en que se encuentra en paz con la decisión tomada. Su discurso ha sido coherente: evitar el conflicto público y centrar su energía en lo verdaderamente significativo.
Más que lamentarse por el pasado, la artista ha optado por mirar hacia adelante. Para ella, esta etapa representa una oportunidad de renovación, tanto en el ámbito personal como profesional. Esa postura ha sido bien recibida por sus seguidores, quienes han destacado su madurez y transparencia.
Los 50 como símbolo de renovación
Coincidiendo con este nuevo capítulo, la actriz celebró recientemente su cumpleaños número 50, una fecha que también asumió como un símbolo de transformación. “Estoy muy contenta, creo que se nota. Este ciclo pasado ha llegado con muchas bendiciones, ojalá que siga así”, comentó.
Con optimismo, añadió una frase que resume su actitud actual: “Recuerden chicas, los 50 son los nuevos 40”. Con esa visión positiva, Angélica Vale demuestra que, incluso después de un cierre importante en su vida, es posible reinventarse y avanzar con serenidad, amor propio y confianza en el futuro.


