El escándalo de apuestas ilegales NBA ya tiene a su primer sentenciado. Un tribunal federal en Brooklyn, Nueva York, dictó dos años de prisión contra Timothy McCormack, un apostador que se convirtió en el primer condenado dentro de una investigación que destapó un esquema de fraude relacionado con apuestas deportivas y el uso de información confidencial vinculada a jugadores de la NBA.
De acuerdo con el caso presentado ante la corte, McCormack participó en una conspiración para defraudar plataformas de apuestas mediante el uso de datos no públicos sobre el desempeño de jugadores, incluyendo situaciones como disponibilidad limitada y otras señales internas que no estaban al alcance del público general. Este tipo de información resulta especialmente valiosa en mercados de apuestas de jugador, donde el resultado depende de estadísticas específicas (puntos, rebotes o asistencias).
¿Cómo operaba el fraude?

La investigación reveló una red que buscaba sacar ventaja de apuestas conocidas como “unders”.
Es decir, apostar a que un jugador tendrá un rendimiento menor al esperado.
Según documentos de la fiscalía, estas apuestas se volvían altamente rentables cuando los participantes contaban con información anticipada sobre posibles actuaciones reducidas o situaciones internas que afectaban el desempeño.
El caso terminó involucrando a dos nombres que generaron gran atención mediática:
Terry Rozier (exjugador de Charlotte Hornets) y Jontay Porter (exjugador de Toronto Raptors).
En particular, el caso de Porter se volvió un punto crítico para la liga, ya que la NBA lo expulsó de por vida, en una de las sanciones más duras vistas en la era moderna del basquetbol profesional.
Este tipo de información resulta especialmente valiosa
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La jueza reconoció la adicción

Durante la audiencia, McCormack declaró que ha lidiado con adicción al juego durante gran parte de su vida y se mostró emocional al hablar ante el tribunal.
La jueza federal LaShann DeArcy Hall reconoció el componente humano del caso.
Admitió que la adicción es un problema real, pero subrayó que eso no reduce el impacto del delito en la credibilidad del deporte profesional, en este caso, de la NBA.
Aunque la fiscalía pedía una sentencia mayor, el fallo final estableció dos años de prisión, además de un año de libertad supervisada, con una condición clave:
Prohibición total de apostar.
¿Por qué este caso es tan importante en 2026?

Este proceso marca un precedente fuerte en Estados Unidos, donde las apuestas deportivas se han expandido de manera masiva.
Para la NBA y otras ligas, el mensaje es claro:
Cualquier intento de manipular o explotar el sistema de apuestas, especialmente usando información interna, puede terminar en cárcel.
McCormack deberá presentarse en prisión el 20 de abril, mientras otros involucrados siguen enfrentando procesos legales.
En paralelo, el caso refuerza una preocupación central:
Proteger la integridad del juego y evitar que el dinero de las apuestas cambie lo que sucede en la duela.
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