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lunes, Ene 19, 2026
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Beneficios y riesgos: el rol del maíz en la salud de los latinos

Tradición, nutrición y equilibrio: cómo consumir maíz sin poner en riesgo tu salud

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El maíz es mucho más que un alimento básico en la cultura latina: es historia, identidad y sustento. Presente en tortillas, tamales, arepas, pupusas, atoles y muchos otros platillos tradicionales, este grano ha acompañado a las comunidades latinoamericanas durante miles de años.

Sin embargo, como ocurre con cualquier alimento, su impacto en la salud depende de cómo se consuma, en qué cantidad y bajo qué proceso.

Un alimento con valor nutricional

El maíz natural es una buena fuente de carbohidratos complejos, que aportan energía sostenida al cuerpo.

También contiene fibra, especialmente cuando se consume entero o mínimamente procesado, lo que ayuda a mejorar la digestión y a prevenir el estreñimiento, un problema común en adultos mayores.

Además, aporta vitaminas del complejo B —como la tiamina (B1) y la niacina (B3)— esenciales para el metabolismo y la función del sistema nervioso.

El maíz amarillo también contiene antioxidantes, como luteína y zeaxantina, asociados con la salud visual y la prevención del deterioro ocular relacionado con la edad.

En dietas tradicionales, especialmente cuando se prepara mediante nixtamalización (proceso ancestral que utiliza cal), el maíz mejora la absorción de nutrientes clave como el calcio y reduce el riesgo de deficiencias nutricionales.

El problema no es el maíz, sino cómo se consume

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En Estados Unidos, gran parte del maíz que se consume no es el grano entero tradicional, sino maíz ultraprocesado: jarabe de maíz de alta fructosa, botanas, cereales azucarados, tortillas industriales, frituras y productos empaquetados.

Estos alimentos suelen contener altos niveles de sodio, grasas poco saludables y azúcares añadidos, lo que aumenta el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión.

Para la comunidad latina, que ya enfrenta tasas elevadas de estas enfermedades, el consumo frecuente de maíz procesado puede representar un riesgo significativo si no se equilibra con una alimentación saludable.

Maíz y control de peso

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Consumido en su forma natural y en porciones adecuadas, el maíz puede formar parte de una dieta balanceada.

La fibra ayuda a generar saciedad, lo que puede apoyar el control del apetito.

El problema surge cuando se combina con exceso de grasa, como en frituras, o con grandes cantidades de sal y salsas procesadas.

Recomendaciones prácticas para una dieta más saludable

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Prioriza tortillas de maíz tradicionales y revisa que estén hechas con maíz nixtamalizado.

Limita el consumo de productos ultraprocesados derivados del maíz.

Combina el maíz con proteínas, verduras y grasas saludables para equilibrar las comidas.

Modera las porciones, especialmente si tienes diabetes o resistencia a la insulina.

Si tienes intolerancias o problemas digestivos, consulta con un profesional de la salud.

El maíz no es el enemigo.

Bien elegido y preparado, puede ser un aliado importante dentro de una alimentación culturalmente significativa y saludable.

Para las familias latinas en EE. UU., la clave está en volver a las preparaciones tradicionales, leer etiquetas y tomar decisiones informadas que protejan la salud sin renunciar a nuestras raíces.

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