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sábado, Ene 10, 2026
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Comer mejor sin dejar la comida latina: resoluciones que sí se pueden cumplir

No implica abandonar tus raíces, sino aprender a hacer pequeños ajustes que sí se pueden sostener en el tiempo

FOTO: Shutterstock

Cada Año Nuevo trae consigo la promesa de “comer más saludable”, pero para muchas personas en la comunidad hispana en Estados Unidos esa meta parece chocar de frente con una idea muy arraigada: que comer bien significa renunciar a la comida latina.

La realidad es otra. Mejorar la alimentación no implica abandonar tus raíces, sino aprender a hacer pequeños ajustes que sí se pueden sostener en el tiempo.

La comida latina no es el problema

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Frijoles, arroz, tortillas, sopas, guisos y vegetales forman parte de muchas cocinas latinoamericanas.

El problema no suele ser la comida en sí, sino las porciones, la frecuencia y la forma de preparación.

Una resolución realista para este año es dejar de demonizar los alimentos tradicionales y empezar a entender cómo balancearlos.

Ajustes pequeños, cambios reales

No hace falta cambiar todo de golpe. Por ejemplo:

Cambiar frituras por versiones asadas o al horno.

Aumentar la cantidad de vegetales en platos tradicionales.

Elegir proteínas magras con más frecuencia.

Reducir bebidas azucaradas y optar por agua o infusiones.

Estos cambios, aunque parezcan mínimos, tienen un impacto directo en la energía, la digestión y la salud a largo plazo.

Comer consciente, no perfecto

Otra resolución importante es comer con atención.

Muchas veces se come rápido, frente al celular o por estrés.

Aprender a escuchar las señales del cuerpo —hambre real, saciedad, antojos emocionales— ayuda a comer mejor sin prohibiciones extremas.

Comer despacio y disfrutar la comida también es parte de una relación sana con los alimentos.

No se trata de dieta, sino de hábitos

Las dietas estrictas suelen durar poco. En cambio, construir hábitos funciona mejor.

Preparar comida en casa cuando se pueda, planear lo que se va a comer en la semana o llevar snacks saludables al trabajo son resoluciones alcanzables para quienes tienen jornadas largas o más de un empleo.

La comida latina también es familia, cultura y comunidad.

Compartir un platillo tradicional no debería vivirse con culpa.

La clave está en el equilibrio: disfrutar sin excesos constantes y entender que una comida no define toda tu salud.

Escuchar al cuerpo también es salud

Cada cuerpo es distinto.

Una resolución poderosa es aprender qué alimentos te hacen sentir bien y cuáles no, sin compararte con otros.

Mejor digestión, menos inflamación y más energía son señales claras de que vas por buen camino.

Comer mejor no significa castigarte ni renunciar a lo que amas.

Significa nutrirte con intención, respetar tu cultura y cuidar tu cuerpo para tener energía, salud y bienestar.

Este año, la mejor resolución puede ser simple: comer mejor sin dejar de ser quien eres.

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