El Ministerio de Interior y Justicia de Venezuela informó que este viernes arribaron al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en La Guaira, 319 migrantes deportados desde Estados Unidos. Del total, 281 eran hombres, 31 mujeres y 7 niños, quienes llegaron a bordo de un avión de la aerolínea estadounidense Eastern Airlines.
Las autoridades venezolanas señalaron que, al pisar suelo nacional, cada repatriado es verificado por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), con el fin de garantizar su derecho a la identidad. Además, a los deportados se les realiza un chequeo médico a cargo de un equipo multidisciplinario y posteriormente se integran a programas sociales para facilitar su reinserción en la sociedad.
De acuerdo con cifras oficiales, en lo que va del año Venezuela ha recibido más de 10,000 migrantes en 63 vuelos de repatriación dentro del plan denominado Gran Misión Vuelta a la Patria, implementado por el gobierno de Nicolás Maduro desde 2018.

El miércoles anterior, otro vuelo procedente de Texas trasladó a 200 venezolanos, entre ellos 157 hombres, 42 mujeres y un menor de edad, que también fueron recibidos en Maiquetía. De igual manera, el viernes de la semana pasada se reportó la llegada de 184 repatriados provenientes de Harlingen, Texas, de los cuales 144 eran hombres, 18 mujeres, 12 niñas y 10 niños.
Acuerdo de deportados entre Caracas y Washington
Estos traslados forman parte del acuerdo de deportación firmado en enero de 2025 entre Caracas y Washington, a pesar de que ambos países mantienen rotas las relaciones diplomáticas desde 2019. Dicho convenio permitió incrementar la frecuencia de los vuelos, ante el creciente flujo de venezolanos detenidos en la frontera sur de Estados Unidos.
Para muchos migrantes deportados, el retorno implica volver a un país en crisis económica y política, aunque el gobierno venezolano insiste en que se trata de un esfuerzo para garantizar la protección de sus connacionales y frenar las redes de tráfico de personas.
Mientras continúan los vuelos de deportación, las relaciones bilaterales se mantienen tensas. En las últimas semanas, Estados Unidos desplegó buques de guerra frente a las costas venezolanas como parte de su estrategia para combatir el narcotráfico y grupos catalogados como narcoterroristas.

El operativo incluye tres navíos de gran calado, submarinos nucleares, aviones de reconocimiento P-8 Poseidon, destructores y al menos un barco de guerra equipado con misiles. Según el Pentágono, este despliegue busca reforzar la seguridad marítima en la región y cortar rutas de tráfico ilícito.
Hasta ahora, el gobierno estadounidense no ha dado señales de planear una incursión terrestre. Fuentes oficiales y analistas internacionales coinciden en que no hay indicios de una operación militar directa en Venezuela, aunque reconocen que las tensiones han llegado a uno de sus puntos más altos en los últimos años.
Para los más de 300 migrantes deportados, la situación geopolítica añade un elemento de incertidumbre. Si bien han retornado bajo el amparo del programa oficial de repatriación, el panorama político y económico de Venezuela continúa siendo complejo, lo que hace incierto su proceso de reinserción en el país.
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