El duelo entre Phoenix Suns y Brooklyn Nets terminó mucho más allá del marcador. La victoria de Phoenix por 106-102 quedó marcada por una brutal pelea en el último minuto, un episodio que encendió las alarmas en la NBA y volvió a colocar a Dillon Brooks en el centro de la controversia.
El partido, dirigido tácticamente por el español Jordi Fernández desde el banquillo de Brooklyn, ya había mostrado tensión desde los primeros compases. Brooks, conocido por su estilo provocador y físico, protagonizó una acción antideportiva temprana al golpear en la zona genital a Nic Claxton, lo que le valió una falta técnica flagrante. Con esa sanción, el canadiense alcanzó su técnica número 15 de la temporada, quedando a solo una de una suspensión automática.
Trifulca en el último minuto del partido

Sin embargo, el momento más caótico llegó en el tramo final de este partido de la NBA.
Con 1:14 por jugarse y los Suns apenas arriba 104-102, un robo de Royce O’Neale desencadenó una disputa por el balón en la pintura.
Tras el silbatazo arbitral, Brooks intentó arrebatar el balón a Ziaire Williams, lo que provocó un empujón de Egor Dëmin y el inicio de una trifulca colectiva.
La situación se descontroló rápidamente.
Jugadores de ambos equipos comenzaron a encararse, mientras entrenadores asistentes ingresaban a la cancha para intentar calmar los ánimos.
Los árbitros respondieron con una lluvia de sanciones técnicas:
Dëmin, Terance Mann y Michael Porter Jr. por los Nets, y Grayson Allen y Royce O’Neale por los Suns.
Pese a ser uno de los principales implicados, Brooks no recibió una segunda técnica, ya que había sido amonestado previamente.
Un episodio que encendió las alarmas en la NBA
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Producción en la cancha y polémica fuera de ella

Más allá del escándalo, Brooks también tuvo impacto deportivo, terminando con 26 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias.
Grayson Allen fue clave para Phoenix con 18 puntos, ayudando a los Suns a cortar una racha de dos derrotas consecutivas.
Por Brooklyn, Michael Porter Jr. fue el máximo anotador del encuentro con 36 puntos.
Aunque su esfuerzo no fue suficiente para evitar que los Nets extendieran su mala racha, en un contexto ya complicado para el equipo.
El episodio deja nuevamente a la NBA bajo escrutinio por el control de emociones en momentos decisivos.
Además, se refuerza la reputación de Dillon Brooks como uno de los jugadores más polémicos de la liga.
Para los aficionados hispanos en EE.UU., el partido fue un recordatorio de que en la NBA, el drama no siempre se limita al marcador.
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