El voto latino se ha consolidado como uno de los factores más determinantes en la política de Estados Unidos.
Con más de 36 millones de hispanos habilitados para votar en 2025, esta comunidad representa la minoría étnica más grande en el electorado del país, y su influencia se siente con fuerza en estados clave donde las elecciones suelen definirse por márgenes muy estrechos.
Arizona y Nevada: el impacto del voto joven
En el oeste del país, Arizona y Nevada se han convertido en verdaderos campos de batalla políticos.
El crecimiento de la población latina, especialmente de jóvenes nacidos en EE.UU., ha cambiado el panorama electoral.
En Arizona, por ejemplo, uno de cada cuatro votantes registrados es de origen hispano.
Estos electores han sido clave en elecciones recientes, inclinando la balanza en disputas muy cerradas para el Senado y la Casa Blanca.
En Nevada ocurre algo similar: la comunidad latina, compuesta en gran parte por trabajadores del sector servicios y hotelero, se organiza cada vez más en sindicatos y asociaciones que promueven la participación política.
Texas y Florida: gigantes electorales

Texas y Florida concentran algunos de los mayores bloques de votantes latinos del país.
En Texas, más del 40 % de la población es hispana, lo que significa que el rumbo político del estado depende cada vez más de esta comunidad.
Aunque tradicionalmente ha sido un bastión republicano, el aumento en el registro de votantes latinos ha generado pronósticos de cambios a mediano plazo.
En Florida, el voto latino es diverso y complejo.
Mientras que los cubanoamericanos en el sur de la Florida suelen inclinarse hacia posiciones conservadoras, comunidades puertorriqueñas y centroamericanas en el centro del estado han mostrado preferencias más progresistas.
Esa diversidad convierte al estado en un verdadero termómetro del poder político latino.
Participación decisiva en elecciones cerradas
Los analistas coinciden en que en estados donde la diferencia de votos entre candidatos es mínima, la movilización del electorado hispano puede definir quién gana.
El caso de las elecciones presidenciales de 2020 es ilustrativo: en varios estados clave, la participación latina fue decisiva para el resultado final.
Ahora, rumbo a las elecciones de 2026, los partidos políticos han intensificado sus esfuerzos por acercarse a esta comunidad, ofreciendo mensajes en español, visitando iglesias y colaborando con organizaciones locales.
A pesar de su peso demográfico, la participación de los votantes latinos enfrenta retos: tasas más bajas de inscripción, obstáculos lingüísticos y campañas de desinformación que buscan desmovilizarlos.
Sin embargo, organizaciones comunitarias en todo el país trabajan para superar esas barreras, promoviendo la educación cívica y el acceso a recursos en español.
Más de 36 millones de hispanos habilitados para votar en 2025
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