En el mundo del espectáculo, hay figuras que brillan por su talento, y otras que lo hacen por su inquebrantable fortaleza espiritual. María Cordero pertenece a ambas categorías.
Este 2026, la reconocida conductora no solo se mantiene como una institución en los medios de comunicación, sino como el ejemplo vivo de cómo transitar la adversidad sin perder la sonrisa ni la credibilidad.
Aunque su vida personal ha estado marcada por el desafío más grande que una madre puede enfrentar —la salud y rehabilitación de su hijo tras un trágico accidente—, María ha demostrado que la vulnerabilidad es, en realidad, su mayor superpoder.
María Cordero: Una carrera forjada en la credibilidad
Lejos de alejarse de los reflectores, Cordero ha sabido evolucionar. En una era donde las redes sociales exigen autenticidad, ella ha respondido con fortaleza. Actualmente, sigue siendo una pieza clave en programas de opinión y análisis, donde su voz no solo informa, sino que ofrece una perspectiva humana que pocos comunicadores logran alcanzar.
Para miles de mujeres que atraviesan situaciones similares de cuidado y rehabilitación familiar, María es un espejo de esperanza. No es solo una cara bonita frente a la cámara; es una profesional que llega al set tras haber cumplido con sus labores de cuidado, demostrando que la carrera y el amor incondicional pueden caminar de la mano.

El accidente de su hijo no quedó solo en una vivencia privada; María lo convirtió en una misión. Este año, su labor social se ha intensificado, convirtiéndose en el rostro de importantes campañas de:
Apoyo a la rehabilitación: Creación de redes de apoyo para familias que no cuentan con los recursos para tratamientos médicos de larga duración.
Salud Mental para cuidadores: Un tema que ella misma promueve, recordando que «para cuidar, primero hay que estar bien uno mismo». A través de sus plataformas, María mantiene a su audiencia al tanto del progreso de su hijo con una discreción elegante pero honesta. Cada pequeño avance es celebrado por una comunidad que la ha acompañado en este proceso, convirtiendo su caso en uno de los más monitoreados por la empatía que genera.
En QuéOnnda, celebramos a las mujeres que, como María Cordero, nos enseñan que el éxito no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de seguir adelante a pesar de ellos.
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