La testosterona es una hormona clave tanto en hombres como en mujeres. Aunque suele asociarse principalmente con la salud masculina, la realidad es que cumple funciones esenciales en el cuerpo de todas las personas. El problema aparece cuando sus niveles se elevan más de lo normal, una condición que puede generar síntomas físicos, emocionales y metabólicos que afectan la calidad de vida.
Para la comunidad hispana que vive en Estados Unidos, entender cómo funciona esta hormona y por qué es importante regularla puede marcar una gran diferencia en la salud a largo plazo.
¿Qué es la testosterona y para qué sirve?
La testosterona es una hormona producida principalmente en los testículos en los hombres y en menor cantidad en los ovarios y glándulas suprarrenales en las mujeres.
Entre sus funciones están el desarrollo muscular, la densidad ósea, el deseo sexual, la producción de glóbulos rojos y la regulación del estado de ánimo.
Tener niveles adecuados es fundamental.
Sin embargo, niveles demasiado altos pueden provocar efectos negativos, incluso en personas que creen que “más testosterona” siempre es mejor.
¿Qué pasa cuando la testosterona está alta?

En los hombres, el exceso de testosterona puede estar relacionado con el uso de suplementos hormonales sin supervisión médica, esteroides anabólicos o ciertos trastornos hormonales. Entre los síntomas más comunes se encuentran:
Acné severo
Aumento de la agresividad o irritabilidad
Cambios de humor
Problemas de sueño
Aumento del riesgo cardiovascular
Disminución de la fertilidad
En las mujeres, niveles elevados de testosterona pueden causar:
Crecimiento excesivo de vello facial o corporal
Irregularidades menstruales
Acné persistente
Caída del cabello
Cambios en la voz
En muchos casos, estos niveles altos están relacionados con el síndrome de ovario poliquístico (SOP), una condición frecuente entre mujeres latinas.
¿Por qué es importante regularla?
Mantener la testosterona dentro de rangos saludables ayuda a prevenir complicaciones como enfermedades del corazón, problemas metabólicos, infertilidad y alteraciones emocionales.
Regularla no significa eliminarla, sino encontrar un equilibrio adecuado según la edad, el sexo y el estado de salud de cada persona.
El uso de suplementos hormonales sin receta médica puede alterar ese equilibrio natural.
Por eso, los especialistas recomiendan no automedicarse y evitar productos que prometen “aumentar la testosterona” sin evidencia científica.
Hábitos que ayudan a mantenerla en equilibrio
Existen cambios en el estilo de vida que pueden contribuir a regular la testosterona de forma natural:
Alimentación balanceada, rica en frutas, verduras, proteínas y grasas saludables
Ejercicio regular, evitando el sobreentrenamiento
Dormir entre 7 y 9 horas diarias
Manejar el estrés, ya que el cortisol elevado afecta el equilibrio hormonal
Limitar el consumo de alcohol
Estos hábitos no solo influyen en la testosterona, sino en el bienestar general.
Cuándo consultar al médico
Si presentas síntomas persistentes como cambios de humor extremos, problemas de piel, alteraciones sexuales o menstruales, es importante acudir a un profesional de la salud.
Un análisis de sangre puede confirmar si los niveles hormonales están fuera de lo normal y permitir un tratamiento adecuado.
Para los hispanos en Estados Unidos, acudir a clínicas comunitarias, centros de salud familiar o médicos de confianza puede facilitar un diagnóstico oportuno sin importar el estatus migratorio o el nivel de ingresos.
La testosterona cumple una función vital, pero el exceso no es sinónimo de salud.
Regularla es una forma de proteger el cuerpo, la mente y la calidad de vida.
Informarse, evitar la automedicación y adoptar hábitos saludables permite mantener un equilibrio hormonal que favorezca el bienestar a largo plazo.


