El Mundial 2026, que será organizado de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, enfrenta una nueva polémica internacional. El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, se sumó públicamente al llamado para que aficionados boicoteen los partidos que se disputen en territorio estadounidense, en protesta por las políticas y la conducta del presidente Donald Trump y su administración.
Blatter expresó su postura este lunes 26 de enero, a través de una publicación en la red social X, en la que respaldó declaraciones del abogado suizo Mark Pieth, experto en anticorrupción y exresponsable del Comité de Gobernanza Independiente que supervisó reformas en la FIFA hace una década. Pieth había cuestionado, días antes, la idoneidad de Estados Unidos como país anfitrión del torneo.
Llaman a no viajar a EE.UU. para el Mundial

En una entrevista concedida al diario suizo Der Bund, Pieth fue contundente al dirigirse a los aficionados internacionales:
Recomendó no viajar a Estados Unidos y seguir el Mundial 2026 por televisión.
Advirtiendo que los visitantes podrían enfrentar problemas migratorios o incluso deportaciones si no cumplen con los criterios de las autoridades estadounidenses.
Blatter, quien presidió la FIFA entre 1998 y 2015 y renunció en medio de investigaciones por corrupción, citó directamente a Pieth.
Añadió que comparte las dudas sobre la realización del Mundial en Estados Unidos, país que albergará la mayoría de los partidos entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026.
Las preocupaciones no se limitan a una sola voz.
Oke Göttlich, vicepresidente de la federación alemana de fútbol, declaró recientemente que ya es momento de considerar seriamente un boicot.
Señaló inquietudes similares sobre el clima político y social en Estados Unidos.
El Mundial 2026 enfrenta una nueva polémica internacional
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Políticas migratorias ponen en duda el acceso

Uno de los principales focos de alarma son las políticas migratorias y las prohibiciones de viaje implementadas por la administración Trump.
En diciembre pasado, aficionados de Senegal y Costa de Marfil vieron comprometidos sus planes para asistir al Mundial 2026 tras la suspensión de visas.
Medida justificada por el gobierno estadounidense por supuestas deficiencias en los controles migratorios.
Asimismo, seguidores de Irán y Haití, países ya clasificados al Mundial 2026, también enfrentarán restricciones para ingresar a Estados Unidos.
Esto al haber sido incluidos en versiones previas de la prohibición de viaje.
Para los aficionados hispanos que viven en EE.UU., este debate no solo afecta al fútbol.
Sino que plantea dudas sobre movilidad, seguridad y derechos, en un evento que promete ser el más grande en la historia de la Copa del Mundo.
Mientras tanto, el Mundial 2026 avanza envuelto en una controversia que va mucho más allá del terreno de juego.
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