El fantasma de Jeffrey Epstein volvió a sacudir los pasillos del Congreso este viernes. En una comparecencia cargada de tensión, la exfiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, admitió ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes que el Departamento de Justicia cometió «errores de edición» al hacer públicos los documentos del caso.
Lo que para muchos es una admisión de censura selectiva, para ella fue simplemente un fallo en el proceso de publicación.
Transparencia bajo fuego: La defensa de Bondi
Former Attorney General Pam Bondi arrived on Capitol Hill on Friday to testify before a House committee about her handling of the Jeffrey Epstein files.
She faced more than a year of criticism for her handling of the Department of Justice’s Epstein probe, and the rollout of… pic.twitter.com/oRywTTfrWO
— CBS News (@CBSNews) May 29, 2026
A pesar de reconocer los fallos, Bondi no dio un paso atrás.
Aseguró que, bajo la administración del presidente Donald Trump, el compromiso con la rendición de cuentas fue total.
«Se ha hecho justicia», afirmó tajante, a pesar de que el manejo de las pruebas contra los asociados de Epstein sigue siendo una herida abierta para la opinión pública y, sobre todo, para las víctimas.
Bondi insistió en que el Departamento de Justicia siempre estuvo dispuesto a procesar cualquier evidencia de actividad delictiva, aunque los críticos señalan que las «ediciones» casualmente protegieron nombres de alto perfil.
El clamor de las víctimas y un pasado turbulento
Epstein survivor Marina Lacerda: We all hope that today, Pam Bondi will be as clear as possible. Last time we were here there was a lot of dehumanizing the survivors. pic.twitter.com/57dMrDYVQU
— Headquarters (@HQNewsNow) May 29, 2026
Antes de que Bondi tomara el micrófono, el ambiente ya estaba caldeado.
Varias sobrevivientes del círculo de Epstein testificaron ante los congresistas, expresando que su única esperanza es obtener «verdad y algunas respuestas» que los documentos censurados les han negado hasta ahora.
No es la primera vez que Bondi suda frío ante el Congreso.
En febrero de este año, una audiencia desastrosa donde se le acusó de falta de sensibilidad hacia las víctimas y de ocultar información fue, según expertos, el último clavo en el ataúd que llevó a su destitución del cargo de Fiscal General.
La comparecencia también estuvo marcada por el reciente estado de salud de la exfuncionaria.
Tras su salida del Departamento de Justicia en abril, se reveló que Bondi fue diagnosticada con cáncer de tiroides, una batalla personal que está librando mientras intenta limpiar su legado político en uno de los casos más oscuros de la historia reciente de EE. UU.
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