En un giro que ha sacudido los pasillos de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha reconocido en conversaciones privadas que su política de deportaciones masivas «fue demasiado lejos». Según una revelación del Wall Street Journal, el mandatario ha instruido a su círculo cercano a reducir el énfasis en las expulsiones a gran escala y priorizar, en su lugar, a inmigrantes con antecedentes criminales.
Este cambio de postura no es casualidad; responde a la creciente preocupación por el impacto electoral de las imágenes de redadas violentas y la parálisis administrativa que vive el país, según el reporte de Trump en el Wall Street Journal.
El factor «Mullin» y el adiós a la era Noem

La salida de Kristi Noem del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) parece haber marcado el fin de la etapa más agresiva de la administración.
Su reemplazo, el senador Markwayne Mullin, ya ha comenzado a distanciarse de las prácticas de su predecesora, prometiendo una coordinación más estrecha con las autoridades locales y el fin de los allanamientos sin orden judicial.
Minneapolis: El punto de no retorno
El límite de la estrategia de «mano dura» se alcanzó en enero pasado.
Una operación masiva en Minnesota terminó en tragedia con la muerte de dos estadounidenses a manos de agentes federales, Renee Good y Alex Pretti, desatando una ola de protestas que puso en jaque la narrativa de seguridad del gobierno.
Este evento, sumado a la presión de los demócratas en el Senado, mantiene el presupuesto del DHS congelado desde el 14 de febrero, provocando una crisis de financiamiento en dependencias clave de seguridad nacional.
¿Estrategia real o cálculo político?
Fuentes citadas por el WSJ indican que Trump busca ahora una «limpieza de imagen» para el DHS.
Al centrar el discurso únicamente en delincuentes, el presidente intenta calmar a los sectores moderados y facilitar las negociaciones con la oposición para reabrir el flujo de fondos al Departamento.
Sin embargo, para las familias inmigrantes en ciudades como Los Ángeles, Chicago y New York, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Se detendrán realmente las redadas o es solo un cambio de palabras?
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Con información de EFE


