El anuncio de que Bad Bunny será el encargado del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, a celebrarse en febrero de 2026, ha desatado una ola de reacciones encontradas. Mientras millones de fanáticos latinos en Estados Unidos y América Latina celebran este histórico logro, algunas figuras políticas estadounidenses han criticado duramente la decisión.
El artista puertorriqueño, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, hará historia como el primer latino en encabezar en solitario el show de medio tiempo de la final de la NFL, uno de los eventos deportivos más vistos del mundo. Para muchos, su presencia en el escenario representa un hito cultural que destaca la creciente influencia de la comunidad latina en la música y el entretenimiento global.
Bad Bunny, conocido por éxitos como Booker T, Tití Me Preguntó y Callaíta, prometió un espectáculo vibrante que incluirá varias de sus canciones en español. En tono divertido, el intérprete advirtió al público estadounidense que “tenían cuatro meses para aprender español”, anticipando que su actuación mantendrá el sello de su identidad latina.

Este enfoque ha sido celebrado por millones de fans que ven en el artista una voz que lleva la cultura hispana a escenarios internacionales. Sin embargo, esta misma decisión ha provocado incomodidad en algunos sectores políticos conservadores que consideran que el show podría generar divisiones en lugar de unir al público.
Las críticas más notorias provienen de figuras republicanas. Primero, Kristi Noem, gobernadora de Dakota del Sur, expresó su descontento con la elección de la NFL, argumentando que el artista “no representa los valores que debería promover el espectáculo del Super Bowl”.
Posteriormente, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sumó a las voces críticas. Durante una aparición en el programa Greg Kelly Reports, transmitido por la cadena conservadora NewsMax, el presentador Greg Kelly cuestionó abiertamente la selección de Bad Bunny para el espectáculo de medio tiempo. Kelly aseguró que el cantante “odia al ICE” (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU.), que acusa de racismo todo lo que no le gusta y que “no es alguien que pueda unir a la gente con su entretenimiento”.
Trump responde con desdén sobre Bad Bunny
Donald Trump, conocido por sus polémicas declaraciones y su firme postura sobre temas migratorios, reaccionó desestimando al artista. En la entrevista comentó: “Nunca he escuchado hablar sobre él, no sé quién es. No sé por qué lo hacen, es una locura”.
El exmandatario criticó a la NFL, a la que responsabilizó erróneamente de elegir al intérprete para el espectáculo, ya que la decisión recae en la productora encargada de organizar el show.
“Y luego le echan la culpa a algún promotor que contrataron para que se encargara del entretenimiento… Me parece absolutamente ridículo”, agregó, mostrando su desaprobación.
Las declaraciones de Trump contrastan con la realidad de la carrera de Bad Bunny. El cantante puertorriqueño ha logrado llenar estadios en ciudades como Nueva York, Miami, Chicago y Los Ángeles, convirtiéndose en uno de los artistas más taquilleros y reproducidos en plataformas digitales en Estados Unidos. Su ascenso meteórico en la industria musical le ha permitido colaborar con estrellas globales y ganar premios como los Grammy y Latin Grammy, consolidándose como un fenómeno cultural.

El anuncio de su participación en el Super Bowl LX representa no solo un logro personal, sino también un reconocimiento a la diversidad cultural y al impacto de la música latina en la escena internacional.
La participación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX simboliza un paso significativo hacia una mayor inclusión en los principales escenarios de entretenimiento en Estados Unidos. Su show promete ser uno de los más esperados de los últimos años, con un repertorio que incluirá grandes éxitos y, posiblemente, colaboraciones sorpresa.
Si bien la controversia política ha rodeado el anuncio, para millones de fanáticos latinos representa un motivo de orgullo cultural. La expectación crece no solo por la presentación musical, sino también por el debate social que ha generado, reflejando el papel cada vez más visible de la comunidad latina en la cultura estadounidense.
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