El domingo 7 de septiembre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su administración “va a limpiar nuestras ciudades” y negó que esté planeando una “guerra” contra Chicago, después de una publicación provocadora en su red social Truth Social.
Ante la prensa, desde la Casa Blanca y antes de dirigirse a Nueva York para asistir a la final del Abierto de Tenis de EE.UU., afirmó claramente: “No vamos a ir a la guerra. Vamos a limpiar nuestras ciudades”.
Trump niega guerra contra Chicago
La controversia se desató el sábado, cuando Trump compartió una imagen generada por IA en la que se le ve rodeado de helicópteros, humo y rascacielos.
El diseño recuerda a la película Apocalypse Now y estaba acompañado por la frase: “Me encanta el olor a deportaciones en la mañana… Chicago va a descubrir por qué se llama DEPARTAMENTO DE GUERRA”.
Esto en referencia al cambio simbólico que él propuso, renombrando el Departamento de Defensa como Departamento de Guerra.
‘Zar de la Frontera’ también sale a aclarar
NEW: Tom Homan SILENCES CNN’s Jake Tapper over illegal immigration.
“We’re going to war with criminal illegal alien cartels. We’re going to war with illegal alien public safety threats, who r*pe children.”
BOOM! pic.twitter.com/ZPXvPdR86o
— David J Harris Jr (@DavidJHarrisJr) September 7, 2025
En medio de las críticas por el tono beligerante del mensaje, el zar de la frontera, Tom Homan, aclaró en CNN que Trump no se refería a una confrontación contra la ciudad.
Sino al crimen organizado y los cárteles criminales que operan en ella, así como a amenazas a la seguridad pública.
El anuncio se enmarca en una escalada federal: semanas antes, Trump había ordenado el despliegue de la Guardia Nacional en Washington, D.C., alegando que redujo significativamente la criminalidad, hasta convertirla en una «zona libre de crimen».
Ahora, está considerando acciones similares en otras ciudades gobernadas por demócratas, incluyendo Chicago, Baltimore y New Orleans.
Reacciones en Chicago
Las reacciones locales no se hicieron esperar.
El gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, y el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, calificaron la retórica de Trump como autoritaria y anticonstitucional.
Ambos acusaron al presidente de amenazar con declarar la guerra a una ciudad estadounidense.
Líderes demócratas anunciaron planes de acciones legales si se concretara un despliegue militar en Chicago.
Mientras tanto, grupos comunitarios y residentes de barrios con alta población hispana, como Pilsen, expresaron temor y evitaron participar en eventos locales, en medio de un ambiente de tensión y protestas.
Así ha ocurrido ya en Washington y Los Ángeles, donde jueces han cuestionado la legalidad de desplegar fuerzas federales con esa magnitud bajo el Acta Posse Comitatus, que limita el uso del ejército como fuerza policial doméstica.
Para los hispanos que viven en EE.UU., estos hechos representan mucho más que pura política nacional.
Implican posibles impactos en sus comunidades —tanto en términos de seguridad como de derechos civiles—, particularmente si la retórica se traduce en presencia militar y redadas migratorias.
Estar atentos a cómo se desarrollan estos eventos, conocer sus derechos, y vigilar si hay medidas legales o protestas comunitarias (por ejemplo, con asesoría legal) será clave en las próximas semanas.
No vamos a ir a la guerra. Vamos a limpiar nuestras ciudades
Presidente Donald Trump


