A finales de octubre, antes de viajar a Tailandia para competir en la 74.ª edición de Miss Universo, Lina Luaces, representante de Cuba, compartió un mensaje que se volvió viral por su profundidad y sensibilidad. En él, se dirigió “a todas las niñas”, alentándolas a creer en sí mismas más allá de su origen o apariencia: “No están definidas por dónde vienen, por cómo se ven o por lo que otros digan de ustedes. Están definidas por su valentía para levantarse, por creer en sí mismas cuando nadie más lo hace, y por su decisión de liderar con amor”.
Estas palabras se convirtieron en una declaración de principios que marcó su camino en el certamen. Y es que Lina, hija de la reconocida presentadora Lili Estefan, inició su participación envuelta en críticas, cuestionamientos y una ola de escepticismo que buscaba desestimar su preparación y mérito.
Cuando fue anunciada como Miss Cuba, Lina enfrentó comentarios duros en redes sociales, muchos de ellos dirigidos a su físico y a su condición de figura pública por ser hija de Lili Estefan. Sin embargo, lejos de derrumbarla, estas críticas le dieron impulso para demostrar que estaba lista para representar a su país con disciplina, resiliencia y autenticidad.

Su valentía al creer en sí misma la acompañó durante los meses de preparación intensiva, un periodo que combinó entrenamientos físicos, oratoria, sesiones de pasarela, asesoría cultural y coaching emocional. En solo siete meses —como destacó el experto en moda Rodner Figueroa— Lina logró una evolución notable: “Creo que Lina logró una hazaña poderosa en tan solo espacio de siete meses. Y lo hizo muy bien”.
Y así fue. Durante las fases preliminares, entrevistas y presentaciones, su porte, seguridad y elegancia llamaron la atención de expertos y fanáticos internacionales.
El apoyo incondicional de Lili Estefan a su hija en Miss Universo
Desde que su hija inició esta aventura, Lili Estefan desempeñó un papel fundamental. A nivel mediático se mantuvo discreta, pero en lo personal fue un pilar constante. Asistió a cada evento, acompañó a Lina en su viaje a Tailandia y estuvo presente en primera fila durante las competencias más importantes.
La reportera Gelena Solano, de El gordo y la flaca, lo destacó públicamente: “Eres una madre ejemplar. No la dejaste sola en ningún momento”.
Al terminar el certamen, Lili no tardó en expresar su orgullo. En Instagram, donde está cerca de alcanzar los cuatro millones de seguidores, dedicó unas emotivas palabras a Lina: “Me siento tan orgullosa de ti. Dejaste el nombre de Cuba muy en alto. Nos representaste con amor, elegancia, disciplina y resiliencia. Te amo, mi chiquitica bella”.

Aunque Lina no obtuvo la corona de Miss Universo 2025, sí logró un lugar entre las 12 mujeres más bellas e integrales del planeta, un hito admirable para una participante debutante y para Cuba, país que no es frecuente finalista en el certamen.
Su paso por Miss Universo deja aprendizajes importantes:
La resiliencia transforma las adversidades en impulso.
La valentía de creer en uno mismo abre puertas.
El apoyo familiar es un motor invaluable.
Y un sueño puede crecer más allá de las expectativas ajenas.
Lina Luaces no solo llevó el nombre de Cuba a un escenario internacional; también inspiró a miles de jóvenes a defender su autenticidad y a caminar con dignidad en medio de la presión pública. Su historia en Tailandia es un ejemplo de autoestima, crecimiento y determinación.
Aquí el video de Lili Estefan sobre su hija Lina Luaces en Miss Universo.
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